La general del Comando Sur, Laura Richardson, estará tres días en el país con una agenda concentrada en cooperación de defensa y seguridad. Las dudas sobre los proyectos chinos en sectores estratégicos.
Laura Jane Richardson llegó la noche de este martes a la Argentina para iniciar su tercera visita al país desde que el presidente Joe Biden la nombró jefa del Comando Sur de Estados Unidos, el organismo conjunto que es responsable de organizar planes de operaciones y cooperación en materia de seguridad desde América Central y el Caribe hasta América del Sur.
Si bien desde Washington se encargaron de remarcar que el viaje busca fomentar el diálogo y la cooperación con la Argentina, la influyente general del ejército norteamericano llega al país en medio de un nuevo cruce entre Estados Unidos y China por la base espacial que el gigante asiático posee en Bajada del Agrio, provincia de Neuquén.
“Me sorprende que la Argentina permita que Fuerzas Armadas chinas operen en Neuquén”, señaló días atrás el embajador estadounidense, Marc Stanley, en una entrevista con La Nación. Rápidamente, y consultados, desde la representación diplomática de China catalogaron de “poco adecuados los comentarios” y defendieron el proyecto tras asegurar que no hay fines militares en la base sino “cooperación tecnológica espacial”.
Las dudas de Washington residen, particularmente, en que la estación está operada por la agencia china Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC), que en última instancia depende directamente del Ejército Popular de China. Es así que tanto Estados Unidos como sus socios europeos dudan si la base tiene fines científicos o también militares.
Durante una reciente exposición ante el Congreso de los Estados Unidos fue la propia Richardson quien manifestó la preocupación que la Casa Blanca tiene sobre la infraestructura estratégica de China en la Argentina y, particularmente, en la base: “Es una gran preocupación para mí como militar, por las capacidades que tiene la estación y lo que puede hacer contra aliados y socios”, afirmó.
La importancia del viaje de Richardson
General de cuatro estrellas, Laura Richardson es piloto de helicópteros y combatió desde el aire en las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán, donde llegó a ser comandante de un Batallón de Helicópteros de Asalto.
Cuando Biden la nombró a cargo del Comando Sur, se convirtió en la primera mujer de la historia en estar al frente de un organismo con más de 1200 militares que agrupa al Ejército, la Armada, la Fuerza Espacial, Marines, Guardia Costera y la Fuerza Área, entre otras.
Su agenda oficial empieza el miércoles con reuniones de alto nivel en materia de defensa y seguridad. Hay fuerte expectativa en las oficinas de Casa Rosada.
Más allá de los choques con China por la base espacial en Neuquén, la visita de Richardson coincide también con el avance de la Argentina por comprar los aviones caza F-16 –en manos de Dinamarca- y los de patrullaje Orion P3 –propiedad de Noruega-.
Es el tercer año consecutivo que Richardson pisa suelo argentino y se enmarca en una ronda de visita de alto nivel que se dieron en los primeros meses de gestión de Milei, como mensaje de apoyo de la Casa Blanca al posicionamiento geopolítico que adoptó la Argentina en este tiempo. Pasaron por Buenos Aires el secretario de Estado -Antony Blinken-, el jefe de la CIA -William Burns, la secretaria de Energía –Jennifer Granholm-, entre otros.
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